viernes, 25 de enero de 2013

Como en un videojuego...


Como en un videojuego...

Quisiera ver a mis alrededores la emoción de la exploración en lugar de ver con desconcierto el sentimiento de encontrarme desarmado e indefenso.

Como en un videojuego, quisiera a veces olvidarme de comer y de soñar en pro de la misión que me ha sido encomendada y no tener que escatimar cada ración que tengo.

Como en un videojuego, anhelaría sentirme fuerte y hábil por dentro, esperando que algo desconocido desbloqueé mi poder y no contemplarme con la mediocridad de un mortal que se sabe ya hecho.

Como en un videojuego, esperaría que un aliento de coraje y una historia trágica me envolvieran en la épica travesía de venganza de quien ya perdió todo y no el triste camino del que sabe que la vida es siempre perder como se pierde el viento.



Como en un videojuego, me gustaría salir a imponer la anarquía sobre las reglas y decidir a mis anchas dónde termina el bien y comienza el mal, a diferencia de trabajar para el bien de pocos y el mal de pueblo.

Como en un videojuego, me atraparía la excitación de saber que siempre se va a hacia delante y que hay un valioso finito donde me vuelvo invencible y experto, una leyenda, y no un aburrido y lento anciano a quien nadie consultaría sus aburridos cuentos.

Como en un videojuego, desearía poder matarme por el simple gusto de desaparecer y empezar de nuevo, de recrear mi historia y explorar mis decisiones y consecuencias sin el apuro de esta realidad injusta que nos somete a una sola linealidad de tiempo.

Como en un videojuego, me encantaría poder regresar el tiempo, aprender de mis errores, qué sí y qué no hay que hacer para evadir los obstáculos, no vivir lo que nos resta de vida con el muro frente a nosotros recordándonos que cagarla tiene un precio.

Como en un videojuego, exigiría un propósito, un objetivo fijo no negociable, una meta a perseguir que fuera la seducción del sabor glorioso con sus mil y un intentos detrás que sólo saben a perseverancia y no a un perdedor obsesivo y necio.

Como en un videojuego, preferiría hubiera cientos de rompecabezas, más premios por la destreza, más acertijos con respuesta... y no esta incertidumbre de preguntas sin conclusión o argumento.



Como en un videojuego, elegiría lo que yo quisiera, porque el objetivo siempre es el mismo: concluir lo que no está concluso y no como en la realidad, que a veces parecemos huir de terminar porque terminar es estar muerto.



Como en un videojuego... ojalá la vida fuera un videojuego, para no sentirme culpable por esta sensación de querer jugar, siendo un adulto por fuera que se rehúsa a mandar a dormir a ese niño que tiene dentro.

1 comentario:

  1. Sin lugar a dudas sería maravilloso que nuestra realidad fuera como un videojuego, incluso a lo largo de tu texto fui imaginado varios escenarios en los cuales me gustaría vivir, sin embargo, creo, que sería un poco aburrido. No podemos jugar a la prueba y error, podemos hacer daño, podemos hacernos daño, aunque tuviéramos el superpoder de volver a reiniciar, como seremos humanos, sabemos que se nos queda, tenemos sentimientos, emociones.

    Creo que el verdadero reto es que nuestra realidad sea ese videojuego, sobre todo que seas un adulto que sigue jugando tomado de la mano del niño que llevas dentro; yo lo intento y en ocasiones lo logro. Sé que tú lo podrás hacer mejor que yo, así que aunque anhelemos o anheles un mundo paralelo de esa magnitud qué mejor que soñar en este mundo toda la grandeza del aprendizaje que obtenemos a través de la experiencia que se nos presta a cada instante.

    No sabemos cuándo va a dejar de funcionar el cassette y tal vez no haya alguien para soplarle o peor aún que alguien tome la clave para llegar al último mundo que pasar y de pronto se acabe sin haber adquirido la sabiduría que nos llena con la interacción entre los demás personajes de nuestro juego.

    Sé el ring de mi Sonic.

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