Hoy YA no es mi cumpleaños.
Nunca entenderé mi obsesión por mi cumpleaños. Siempre lo he visto como mi "Navidad personal". Gente cercana tampoco entiende lo mucho que aprecio esta fecha... Y no los culpo, no tiene nada de festivo.
Todos tenemos un cumpleaños, una fecha para celebrarnos y "ser especiales", paradójicamente, es como si nadie la tuviera: nadie es especial porque todos son especiales en sus cumpleaños.
Yo siempre he visto la celebración del natalicio como una celebración personal: el día en que la gente te demuestra lo agradecida que está con el simple hecho de que existas. Sí, es cursi, pero no menos cierto. ¿Por qué otra razón celebraríamos los cumpleaños? Algunos lo ven como una forma de festejar un año más de vida. Bueno sí, se cierra un ciclo y se abre otro pero no dejan de ser números, números que por cierto, nos recuerdan que el tiempo se agota. De todas formas lo festejan... el cumpleañero decide organizar una fiesta para celebrarse, fiesta a la que acudirán gorrones y gente indeseable y el "celebrado" terminará pagando todo. ¿Para que haría yo una fiesta en la que sólo tendré a interesados?Celebrarse a uno mismo en su cumpleaños es vanagloriarse con su existencia, en cambio, ser celebrado por sus seres queridos es probar que se ha dejado huella al menos en las personas más cercanas... No así es mi caso, para alguien a quien nunca le han organizado una fiesta sorpresa.
Es por eso que nunca monto una fiesta de cumpleaños, siempre espero que quiénes quieran demostrarme que soy alguien "festivo" decidan hacerlo con toda su voluntad... por lo cuál siempre termino encerrado.
Desde que tengo memoria, he sido un sensible con esta fecha específica. Mi problema radica en que espero demasiado de la gente, DEMASIADO, por lo que termino desilusionado. Año con año, intento no tener expectativa alguna sobre mi cumpleaños, pero siempre me falla la infantilidad y la esperanza está ahí, recordándome tonterías fantasiosas de llegar y recibir la sorpresa de que todos mis conocidos se han puesto de acuerdo para demostrar "algo", pero eso nunca sucede.
Yo odio, amo y me dan igual mis cumpleaños.
Hoy tuve junta laboral así que tuve que ir temprano al trabajo. Nadie recordó la fecha, excepto el subgerente y el gerente un par de horas después, y aún así, después de hacerlo público, sólo hubo un par de felicitaciones. Mi hermana pasó a felicitarme y me dio unas playeras de regalo, pero se fue. Llegué a mi casa después de un camino largo por el tráfico del centro de la ciudad sólo para descubrir que mi padre no había llegado temprano como lo imaginé. Ni siquiera encendí la computadora. Puse algo de música y me relajé y cuando menos lo esperaba... Lloré.
Me conecté sólo para ver felicitaciones en Facebook que te dicen más lo conforme que está la gente con tenerte lejos en lugar de hacer un esfuerzo para visitarte, de cualquier forma tenía las de perder: el celular que me robaron hace una semana me imposibilitó una comunicación más directa.
Todos los cumpleaños me recuerdan lo despechado que estoy con la vida. Cuando era niño, mis padres organizaban fiestas y siempre llovía en ellas; mi hermana decía que sólo en mi cumpleaños sucedía. Cuando tenía 16 años, mis amigos de la preparatoria me visitaron en mi cumpleaños porque recibí una golpiza por una pandilla de 8 cholos y estaba aún en reposo. Otros tantos cumpleaños han caído en lunes imposibilitando celebrarlos y otros más, han sido simples "partidas de pastel" con la familia.
El año pasado, invité a un grupo de amigos muy queridos a beber en un bar para celebrar mi cumpleaños. Yo pagué las cervezas y había valido la pena hacerlo, con tal de no cerrar un cumpleaños más enclaustrado, hasta que de regreso a casa recibí otra golpiza por un asaltante y su cómplice, me despojaron de todo y tuve que ser hospitalizado nuevamente.
Este año me rendí: no quise hacer nada más. Sólo llegué y me di cuenta que hay cosas que no cambian y que ya era momento de abrazar mi suerte. Llegué, me senté frente a la computadora y comencé a contestar publicaciones en Facebook, hasta que mi padre llegó, después de las 12 am.
Supongo que parte de crecer es retirarle la magia mística a este tipo de fechas y verlas como otro día más de labores... Mientras tanto, mi niño interior y yo asumiremos la postura de berrinche ante éstas fechas.