miércoles, 20 de febrero de 2013

Castración

En mi trabajo entró una nueva compañera. En cuanto la vi me agradó físicamente: cabello rojizo, tono de piel moreno claro, alta y esbelta, caderas grandes, buenas piernas. Tenía un poco de todo, lo suficiente para llamarle la atención a cualquier hombre.
Por el sencillo hecho de ser alta, uno de mis jefes quiso "montármela", pero yo simplemente evadía esa idea porque ella hablaba de tener un novio feo pero que ama... Hecho que constatamos a medias, puesto que el novio Sí es estéticamente incapaz pero no constatamos su amor por él. Poco tiempo después, empezó de coqueta con todos los compañeros y fue cuestión de días para ver sus intensiones: calentar pijas y traer de lacayos a un par de compañeros, la maldad pura.

Hace poco me di cuenta qué, en efecto, soy un misógino consumado. Siempre he odiado a las mujeres por ser seres superficiales (y en el acto, rechazarme), por ser seres prejuiciosos (y en el acto, juzgarme), por ser animales impulsivos y a la vez calculadores (y en el acto controlarme y afectarme) y si en alguna ocasión llegué a tener empatía con ellas es precisamente porque comparto muchas cualidades: la sensibilidad, la visión maternal y la obsesión por el aspecto amoroso, obsesión de la cual, por cierto, estoy hasta el hartazgo de no poder con ella. 
No pretendo ofender a ningún género con esto, pero ya es momento de que alguien le diga a las mujeres que el género femenino está construido para ser un objeto del hombre.

Mi obsesión por el amor es una triste forma inconclusa de reencontrarme con mi yo.  Estoy, en su totalidad, resignado, a que no hay ser que me tolere o que pueda con mi obsesiva personalidad, personalidad que no estoy dispuesto a mutilar, porque, por lo general, quien somete es porque no quiere ser sometido.

Cuando leí el caso de Lisa Smith, francamente me horroricé: ¿Cómo es posible que una mujer someta a una tortura así a un hombre y llamarlo amor? ¿En qué momento dejamos de ver nuestro cuerpo como algo propio y le tememos a él mismo al grado de verlo como aberrante?
Precisamente a este tipo de mutilaciones son las que jamás me quiero ver sometido... Aunque en realidad, así estoy.

Llevo ya casi 18 meses de soltería. He tenido sólo dos encuentros sexuales y tres afectivos. En ambos encuentros sexuales las cosas no terminaron bien, pero en el segundo fui utilizado. En los encuentros afectivos, dos de ellos terminaron mal y uno me ha hecho cosechar una amistad que valoro mucho, pero mis necesidades van más allá de eso.
Necesito sentirme atractivo para el género femenino, alguien valioso, alguien autosuficiente; en el fondo, soy como cualquier hombre idiota tratando de ser el macho alfa de la tribu y tirarse a todas las hembras disponibles... Pero en el siglo XXI ser macho alfa es una cuestión clasista y de trucos baratos.

Desde que la infancia, siempre me he enamorado con facilidad. Idealizo fácilmente, esto debido a mi calidad irremediable de soñador. Gran parte de mi historia (y pueda que la de ustedes también) es una historia que gira en torno a una búsqueda de encontrarse conmigo mismo, conocer mi humanidad explorando otra humanidad de cerca, una historia de aprobación y trascendencia interpersonal, aquí el único problema, es que la mía se ha vuelto autodestructiva.

Al mismo tiempo, tengo una vida sexual fatal, que es lo mismo que una vida sexual oprimida. Las mujeres huelen mi sensibilidad y no he descubierto mejor repelente que ése, tal vez, por miedo, a toparse con algo que les rebase en el ámbito emocional. Desde secundaria, recuerdo, que las chicas que siempre se besaban con todos no lo hacían conmigo, aunque las circunstancias fueran similares. Esto también canalizó mi odio hacia el género femenino: ¿Eran paranoias o en efecto era yo esa excepción al momento de un encuentro sexual?
La única persona con la que tuve sexo desenfrenado terminó con alguien menos inteligente, sexualmente capaz y sensible que yo, así que fue como ser echado de ese último tren por ir de polizonte.

He conocido muchas mujeres en éstos dos últimos años y ninguna me ha conocido lo suficiente (o me ha conocido lo menos posible) para arriesgarse a tener algo conmigo. A esto habría que agregar el valor restante de que yo sea alguien clase baja, de convicciones firmes y con una vida social estancada por el trabajo.

Y llegó esa respuesta para mí como una epifanía. Me preguntaba: ¿Cómo puedo yo evitar que mi yo sexual/emocional controle mis acciones? Simple: castrándome químicamente.
He decidido deshacerme de mi sexualidad porque simplemente, para mí, es igual de inútil que ser llevado por tus papás a entrenar béisbol y terminar siempre en la banca porque todos creen que eres mal jugador.
No quiero una vida afectiva y sexual que sólo me va a hacer perder el tiempo y me regalará sufrimiento porque jamás va a consumarse. Uno puede leer en la historia a los grandes genios y jamás tuvieron muchos amigos y mucho menos, amantes, ¿por qué desperdiciarme con algo tan común?

Renunciaré a mi yo sexual para redescubrirme como un hombre que dejó de pensar con el glande, que rompió las cadenas de las feromonas, pero que sobre todo, quiere reescribir su historia. Así que busqué métodos para castrarme químicamente y la respuesta era simple: Fluoxetina, el antidepresivo.

Ésta noche, veré un par de películas porno, me haré una última paja y me iré a dormir. Al día siguiente, comenzaré un tratamiento intensivo para inhibirme emocional y sexualmente.

Como dije en anteriores ocasiones: Ya me había tardado en tomar esta decisión.

2 comentarios:

  1. Eres un árbol un tanto dramático, a veces leo tu blog como lo has de imaginar, pero en esta ocasión me fue inevitable escribir un par de palabras por aquí (ojo: no esperes palabras dulces, porque no lo serán).

    Dices: "Mi yo sexual/emocional controla mis acciones"... ahora un par de pastillas lo harán, vaya!! siempre es más fácil buscar salidas rápidas que aprender a uno mismo controlarse; sigo leyendo y todo suena muy radical, ese término: CASTRACIÓN QUÍMICA, y me es inevitable (como toda curiosa que soy) investigar, investigar y ver que buscas la panacea universal en medicamento que sólo te ayudara a reducir la líbido y la actividad sexual a cambio de una necesidad-adicción a la fluoxetina, y que es un camino con retorno... Bueno, al menos te ayudara a salir de tus depresiones a nivel químico-cerebral...

    Y ya que estas tomando acciones "radicales".. ¿por qué no te vas a lo seguro? así como eres me sorprende que no hayas investigado más.. si vas a hacer las cosas hazlas bien y déjate de niñerías, consigue la Depo Provera (anticonceptivo inyectable), funciona durante unos 6 meses, y actúa al en el cerebro. Efectos: disminuye la intensidad y frecuencia de los impulsos sexuales, impide la irrigación de sangre al miembro viril evitando la erección, hace imposible el orgasmo y eyaculación.

    Ahora sólo me quedan un par de preguntas ¿eres tan débil cómo para volverte coodependiente de fármacos para lograr un cambio que sólo depende de ti? ¿quién realmente te ve como mal jugador, tú, los demás o eso es lo que inspiras con tu actitud? ¿te quieres.. pero no te quieres y buscas culpables en los demás por no alcanzar los estandares que exiges pero que tampoco cumples?

    Reescribir la historia de uno mismo no esta basado en lo que comes, en lo que estudias, en donde trabajas, en lo que amas o sufres... si no en las decisiones que tomas y que te ayudan a moverte de ese estado de "confort con quejas" en el que estas inmerso y sobretodo, que TÚ estés conforme y contento con esas decisiones.

    ¿Quieres ejemplos?... Ya debiste de haber cambiado de trabajo.. pero sigues en lo mismo y lamentablemente ahí seguirás con o sin prozac, fluoxetina o como quieras llamarles a tus placebos que tanto te ayudan en tu conformismo físico, lastima que tu mente no lo es (no es conformista, es brillante y con empuje a buscarte a ti mismo) si mente y cuerpo no caminan hacia el mismo sitio, dudo mucho que llegues a la meta... cualquiera que sea.

    Quieres que te quieran.. pero no te quieres.

    Ahí el problema de raíz...

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  2. Ya lo dijo Luna G. Pero añadiré algo más: Dices que no te quieres ver sometido a mutilaciones pero quieres mutilar tu sexualidad/afectividad sólo porque te acarrea decepciones y frustración.

    Lo tuyo en las relaciones de pareja se llama Efecto Pigmalión negativo.

    Mi lectura de tu post es que es el equivalente de los que se intentan suicidar pero fallan porque en el fondo no lo deseaban. Lo tuyo es un amago de castración, el coqueteo con una salida cobarde.

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