viernes, 14 de septiembre de 2012

Soy un producto de Apple.

El Martes quemé la única fotografía que tenía de mi ex. La situación fue de lo más espontánea: revisaba mi cartera y encontré esa fotografía, la vi un par de segundos para saber si despertaba un poco de tristeza, escarbé en mis adentros para ver si tenía aún amor por ella... pero no, sólo sentí lástima por la desilusión que me hizo pasar y entonces, recordé que tenía un encendedor en mi otra mano y le prendí fuego.

Aún después de quemarla, la sensación de desilusión me acompañó por un rato. ¿Cómo es posible que alguien que una vez fue tan devoto a mi persona, tan entregado en su fe hacia mí, pudo retractarse por un error? Concluí que el error no era mío.

Ayer, una crítica constructiva a una amiga sobre como llamar la atención por Facebook publicando emoticones de estar triste, frustrado, alegre o etcétera (lo cuál es nefasto, si quieres publicar que estás feliz o triste, puedes hacerlo), inició una discusión y como siempre, logré detectar ciertos aires de superioridad en la persona. 
Cuando yo la conocí a ella, me pareció una persona muy especial (a la fecha lo es, aunque ya no como yo pensaba antes) y de igual manera, ella veía en mí alguien muy muy singular. Me lo repetía constantemente al platicarle situaciones en las que me sentía mal. Sabía que sus halagos no eran una invitación emocional a una relación amorosa, más bien en su opuesto, eran la reiterada manera de confirmarme que era mi amiga y le interesaba alguien tan "especial" como yo.
Pero esa emoción terminó pronto. Hace como 3 meses que no charlamos ella y yo tranquilamente, por ningún medio. He intentado que quedemos de vernos y no cede. Antes solía compartirme cosas en mi Facebook, hoy contra penas me da un Like. Antes me saludaba cada vez que me veía conectado, hoy apenas me contesta cuando yo la saludo a ella. La paranoia es sencilla, pueden pensar ustedes al leer esto, y que el drama lo estoy extendiendo a niveles personales. Bueno, yo también desconfío mucho de mí y es por eso que prefiero no hacerme ideas hasta no confirmarlas. Pero en un universo virtual como Facebook, donde puedes visualizar las mínimas interacciones de alguien con alguien más, he visto como frecuenta mucho a otras personas, mas no así conmigo... Entendí el mensaje.

Lo mismo me sucedió con un amigo. La situación que vivimos es muy personal así que me limitaré a decir que él estaba fascinado con mi personalidad. Curiosamente, me conoció primero por Twitter, luego por Facebook y al final en persona. Le parecía alguien muy simpático, muy particular, chistoso e inteligente. La amistad se fue dando y él también me pareció un buen colega. Una situación en la que no estuvimos de acuerdo me alejó de él un tiempo (más por su decisión que por la mía). Intenté contactarlo varias veces pero sólo recibí indiferencia. Ayer precisamente, por fin me contestó y me dijo lo que ya no era raro para mí: "No estoy disgustado, sólo que simplemente ya me das igual. Creí que tendríamos muchas cosas en común y ya me di cuenta que no es así".
No hizo falta más explicaciones.

A lo largo de mi vida me he topado con situaciones de este tipo tan repetidas. Precisamente, aquella chica que me rechazó recientemente (ahora, pese a estar soltera y poniendo de excusa que ahora se concentraría en una pareja mujer), forma parte de ese patrón. Inclusive en Twitter lo he visto: followers que llegan, te Favean y Retuitean de forma endemoniada por un par de semanas y a los dos meses te dan Unfollow.
He vivido este patrón de conocerme, admirarme, frecuentarme, no entenderme, alejarse y simplemente dejar de lado las promesas huecas de una amistad verdadera en el aire por simples niñerías. Lo he vivido a lo largo de la secundaria, la preparatoria y en la universidad. La gente me conoce y mi primera impresión es impactante, luego dejo de ser maravilloso y al poco tiempo me vuelvo soporífero y predecible, desventajas de ser un libro abierto ¿saben?.
Incluso, en relaciones pasadas sucedió lo mismo: las mujeres creían que por mi aspecto y mi forma de hablar directa y vulgar, que era alguien de carácter fuerte, alguien dominante. Cuando comenzaban a andar conmigo y veían que en el fondo era alguien cariñoso, flexible y hasta cursi, desistían porque no era lo que buscaban.

Aprendí, con el tiempo, a no tomar en serio a la gente que me viste de halagos, porque las personas que verdaderamente valen la pena se quedan a demostrarte lo valioso que eres con acciones y se aseguran de que los demás vean lo fantástico que eres como para ellos es tan evidente. Eso lo aprendí gracias a un muy buen amigo, alguien que seguro se quedará en mi vida por un lapso enorme.

Al final, veo como la mercadotecnia domina también en las micro-interacciones sociales. Bajo ese modelo social, yo soy lo más parecido a Apple: Sencillo, atractivo, dócil  cerrado y costoso. Genero un gran Hype cuando la gente me conoce. Se emocionan tanto porque creen que están frente a algo innovador y revolucionario y luego con el tiempo descubren que sólo soy lo que ven, se aburren de que los misterios que me engloban no van tan lejos como ellos pensaban y terminan por desilusionarse y desecharme.

Sólo soy eso: un producto de fachada impresionante, pero predecible y limitado por dentro, hasta el punto en que me vuelvo irritante.

Soy un buen truco de Marketing de mí mismo... y no lo sabía.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Soy libre

Es Domingo. Nada raro... Excepto por esa sensación de tranquilidad, de paz, de aceptación. Hoy mi padre no trabaja y siempre prepara un desayuno abundante para remunerar las austeridades del resto de la semana. Me vi al espejo y me sentí... bien, relajado, sin deudas (aunque las tenga y estén en rojos), sin dependencia. Me vino un flashback bastante fugaz de Lorena, uno que me picoteó el corazón.

Me distraje recordando y cuando cobre el sentido, me volví a ver al espejo... Me sentí guapo, independiente, libre.

Aunque ya es momento de que encuentre un trabajo (aceptaría cualquiera con tal de tener ingresos) estoy tranquilo así: escribiendo cuando quiero, leyendo cuando quiero, jugando cuando quiero y comiendo cuando lo recuerdo. Por lo menos este día, me siento bien con este pequeño lapso entre mi desmadre: con un padre sonriente que me regala una cerveza como modo de agradecimiento por arreglar nuestro cuarto de punta a punta y con la esperanza de que mañana pueden hablarme de un buen trabajo.
Estoy feliz con esta certidumbre de que sólo hay incertidumbre, de que sólo tengo el ahora, de que no le rindo cuentas a nadie porque si mi vida se va al demonio, es mi culpa nada más... ME SIENTO LIBRE.

Tal vez mi visión de libertad es bastante torcida, tal vez el hábito de no comprometerme en una relación o un trabajo termine por impedirme ser disciplinado de nuevo, tal vez estar encerrado no es la mejor manera de luchar contra la depresión (todos los días, espero inconscientemente que alguien marque a mi celular y me diga que tiene ganas de verme para tener un pretexto para salir), tal vez sólo estoy acumulando grasas y haciéndome güey con la educación (aunque lo cierto es que dejé de creer en ella) y tal vez hay mejores maneras de ser feliz... Pero por hoy lo soy.

Veré una película con mi padre, como los viejos tiempos, ambos riendo sin parar... Si no tener a Lorena es la causa de todo esto, estoy muy agradecido de que se largara.

Me queda mucho por escribir, mucho trabajo por hacer. Sigo naufragando... pero al menos encontré mi estrella polar.

"Y le conté que mi vida es ser fiel, y que tengo muchas cicatrices bajo la piel. Ella me dijo que debe ser cruel, navegar mares de tinta en barcos de papel; pero le dije que sé naufragar, que me llevo el sol, la luna y la estrella polar en cada viaje, que no tengo más equipaje que una botella y este mensaje..."

Seguidores